Hace 8 meses ya que mi familia puso pie en Estados Unidos para empezar un nuevo capítulo de vida. En lo personal, apartando puntuales viajes de estudio, siempre había vivido en Nicaragua. No es fácil tomar la decisión de dejar nuestra acostumbrada felicidad por embarcarnos – y sobre todo a nuestros hijos – en una aventura llena de sueños, planes e incertidumbres, más aún cuando vienes de países en cuya cultura la familia y los amigos siempre están de alguna forma cerca, siendo parte de tu comunidad y grupo de apoyo permanente.


A pesar de sentirnos muy contentos y habernos instalado rápido, a veces tengo la sensación de estar en un constante volver a empezar. Cuando esto ocurre, pienso en tantas personas que al igual que nosotros, se están enfrentando con ilusión, miedo y fe a un cambio radical como éste… y como dice la ranita René en los memes, “se me pasa” :). Toca reconocer que situaciones como éstas te recuerdan que el ser feliz, no significa estar feliz siempre.

Fuente: pisos.com
Para aquellos, como nosotros, que están en este lindo proceso de adaptación y aprendizaje. Acá algunos consejos que el Señor me ha permitido reconocer y que nos invita a poner en práctica:
- Confía. En Dios, en ti mismo y en tu decisión. Si ya te encuentras en tu nueva ubicación o “con un pie ahí” es porque ya has tomado una decisión y no hay vuelta atrás. El estar constantemente validando y preguntándote si es lo correcto o no sólo empeora las cosas y te cierra los ojos para poder ver la cantidad de bendiciones que ya están a tus pies y a los de los tuyos. Dios está tan presente en tu anterior hogar como en éste, Él quiere sólo cosas buenas y grandes para sus hijos y está, junto con tu ángel de la guarda, trabajando con mucho amor e intensidad para que vayas recibiendo las gracias que necesitas en el momento que las ocuparás. No has llegado hasta donde estás por cobarde, sino por valiente. La decisión que has tomado sol@ y/o con tu espos@ es para el bien de tu familia y para su felicidad. Tus hijos (si los tienen) necesitan percibir esa seguridad de ustedes; confía que has tomado la decisión correcta y no olvides que el éxito de la misma está en dependencia del compromiso que tengas en hacerla funcionar.
- Vive un día a la vez. Tu mente está más llena que nunca. Hay un trabajo que emprender, una casa que montar, unos hijos que cuidar, una familia que adaptar, quehaceres que completar, conocimientos que adquirir, un territorio nuevo que conocer y una vida que re-iniciar, más todo lo que ya viene almacenando de lo que dejó atrás. Todo lo lograrás, en su momento. Cuando nunca hemos pasado por un cambio así, sentimos que no estaremos del todo bien hasta que nos sintamos como nos sentíamos en nuestro anterior hogar y eso, no va a pasar. Los sentimientos que tenías en un momento de tu vida estaban condicionados a todas las circunstancias y factores de ese específico momento. Ahora estás en otro diferente y mientra más se vayan alineando los factores, más sentimientos positivos podrás ir construyendo para edificar tu nuevo hogar y sentar las bases de esta nueva felicidad.
- Escucha a tu corazón. No trates de ser fuerte en todo momento, no trates de ser perfect@ en todo momento, no te empeñes en sólo hacer y no ser. Entiende que eres humano y que es normal y muy necesario sentir. Todo cambio trae un proceso de duelo y es necesario que lo entiendas. Platica con tu corazón, escúchale y deja que te cuente todo lo que está sintiendo. Si no le permites a tu corazón sacar lo que carga, no podrás exigirle que palpite la fuerza para continuar. Abrázalo y dile que está bien. No lo obligues a negar lo que siente para pretender, pero tampoco lo conviertas en víctima. No te conviertas en víctima. Mi querida amiga y sicóloga, Giselle González, me dijo una vez: “Ma. Eugenia, la diferencia entre una persona víctima y una que no lo es, es que la víctima no tiene solución.” Reconoce la diferencia en tu actuar y toma la decisión de abrirte a la posibilidad de encontrar soluciones en cada paso de tu vida.

- Cuida tu salud. No puedes emprender nada sin la ayuda de tu cuerpo, no puedes ser feliz sin su ayuda, no puedes ser exitos@ sin su ayuda, no puedes existir… sin él. Evita que la comodidad, la falta de experiencia en la cocina, de tiempo o de motivación, te aparte de alimentarte saludablemente. Sé cauteloso con lo que compras. Deja las “chucherías/golosinas” para una salidita de fin de semana con los niños, pero no las lleves a tu casa. Eres lo que comes y tu ánimo está en dependencia del alimento que le das a tu mente y tu cuerpo. Trabaja en un horario para toda la familia y asegúrate de incluir un tiempo de ejercicio. Mudarse siempre trae consigo gastos y seguro querrás mantenerte en presupuesto. En EEUU, por ejemplo, la mayoría de los gimnasios ofrecen una clase de prueba gratis. Antes de invertir en eso, aprovecha todas las horas que puedas en las distintas clases que encuentres para que puedas elegir lo que te gusta más. No sólo ahorras, sino que vas disfrutando conocer lugares y personas nuevas. Busca ofertas en internet. Si no puedes por una u otra razón, lo único que te pide el cuerpo como mínimo es caminar 30 minutos al día. ¿No te cae bien salir de la casa y respirar aire puro un rato? Lee, poco a poco, pero crea el hábito. Se doblemente precavido con lo que ves, lo que escuchas y lo que comes… te dirá en gran medida cómo te vas a sentir.
- Acércate a tu Iglesia. Sin importar cuán ocupada sea tu vida, asegúrate de hacer espacio prioritario a tu vida de fe. Recordar cuánto te ama Dios, lo mucho que vales, la misión que tienes en esta vida, cada día… que donde vayas, no estás sol@. Averigua la ubicación de tu parroquia más cercana, infórmate e involúcrate. Me he quedado sorprendida del nivel de participación de los laicos en su Iglesia acá. ¡Nuestra parroquia parece una multinacional! Cuenta con más de 40 grupos organizados para todo y todos. Lo que necesites ahí lo encuentras. Hay un sinnúmero de personas de distintas especialidades e incluso con gran preparación profesional que, debido a su propia respuesta a Dios, ofrecen su tiempo, dones y talentos al servicio de otros. También es una forma maravillosa de empezar a hacer amistades. Qué mejor lugar para encontrar personas afines que aquellas que seguro sabes tienen algo muy importante en común: tu vida de fe. No se trata si has sido o no muy involucrado, nadie te pide CV religioso, se trata que en este instante Dios te está invitando a que aproveches un sinnúmero de recursos que tiene preparados en tu-Su hogar y que sabes lo necesitas. No tienes que comprometerte a largo plazo, pero ve a Misa y lee el boletín semanal, siempre hay actividades en las que puedes participar. No me cabe la menor duda que hay algo ahí para ti y cada miembro de tu familia y que, una vez que lo encuentres, serás más feliz. Ej. Nuestro primer domingo en misa, supimos del kinder de la parroquia y ahí inscribimos a nuestros hijos. El primer día de escuela leí un anuncio sobre un nuevo ministerio de mamás, me inscribí y nos reunimos una vez al mes para crecimiento personal, espiritual y vida social. En una ocasión llegó una coach reconocida internacional a darnos una hora de su tiempo para ayudarnos a identificar los obstáculos en nuestras vidas y cómo superarlos; en otra ocasión, un grupo de profesionales nos apoyó a reconocer nuestras fortalezas y discernir nuestra vocación. Hay biblioteca gratis con libros para todas las edades y hasta donas de cortesía para toda la familia un domingo al mes después de Misa en el salón parroquial, ¡el evento favorito de mis hijos! Sólo anótate la primera vez y deja que Dios haga el resto.

- Toma ventaja de los servicios gratuitos de tu comunidad. Pasé varios meses enfocada en arrancar nuestro emprendimiento personal y laboral y tratando de mantener a los niños motivados y entretenidos a pesar del frío invernal de Dallas. Buscábamos qué inventar, qué hacer, dónde ir, a quiénes ver… cada día era como abrir un nuevo negocio… toda la planificación, energía y motivación para uno y los otros. Apartando a la comunidad de la Iglesia, hay un nivel similar de organización en el sistema público civil y social de cada ciudad. Ej. Las bibliotecas públicas tienen un calendario de actividades gratuitas todo el año, que puedes revisar con antelación y programar a cuáles quieres asistir. Hay horas de juego para niños pequeños con personas voluntarias que te ayudan a cuidarlos para que los padres tengan un respiro. Dinámicas y recursos gratuitos para tanto que quisieras trasladarte a vivir ahí. Otro recurso enorme que me encontré fue un grupo-página de mamás locales en las redes sociales. Tienen una página web con toda la información de la ciudad desde el punto de vista de las necesidades de una mamá, ofertas especiales, un calendario semanal con la información de actividades familiares en la ciudad y alrededores y blogs con las respuestas a la mayoría de tus inquietudes. Hay una sección entera dedicada a las mamás que se acaban de mudar. Los recursos están, sólo tienes que usarlos.
- Date tu tiempo. Ok, puede que esto sea lo más difícil. Si antes te costaba hacerlo, ahora más aún, pero no es imposible. Las actividades que elijas para tu bienestar son tu tiempo: ejercicio, iglesia, oración, descanso, lectura, conversación, comer sol@, salir a hacer un mandado a solas, tardarte más en el súpermercado viendo otras cosas, arreglarte. Busca cómo ir -un día a la vez- construyendo tu vida individual. Si no estás trabajando, participa como voluntari@ en algún grupo, toma clases, haz una lista de las cosas que te hacen feliz y asegúrate de hacerlas una a la vez. Hazte más amig@ de ti mism@ y haz nuevas amistades. Talvez no tienes a toda tu familia ni a tantos amigos como en tu país, pero de verdad que es casi imposible afirmar que uno no tiene a nadie. Asegúrate mantenerte en contacto con esas personas cercanas o no tan cercanas y haz una llamada, envía un mensaje y organiza un “café”. No esperes que el mundo te diseñe la vida y te ponga todo a tus pies, “incomódate” un poquito y toma la iniciativa.
- Fortalece tu Matrimonio. Después de Dios, tu única roca es tu pareja. Estemos donde estemos siempre seguiremos pasando por un montón de altos y bajos, distintos a los que ya hemos pasado y, sin tener la cercanía física de nuestro otro sistema de apoyo, tu motivación y compromiso reside en tu capacidad de entregar tu corazón a quien Dios te puso a tu lado hoy y siempre. En los días “bajos” pon especial atención a tus palabras. Es fácil sentirse cansado y frustrado y tirarle todo eso a los que tienes al lado… pero ¿acaso tu espos@ y/e hijos no están pasando por lo mismo también? No destruyas su propia motivación con tus amarguras. Aprende a comunicar tus sentimientos sin herir a los demás, especialmente a la(s) única(s) persona(s) que tienes a tu lado para apoyarte y caminar en tu mismo camino. Hagan el tiempo de ver su relación como una prioridad aún por encima de las necesidades de los hijos y las nuevas obligaciones. Si hay cosas que no han venido bien hasta hoy, busca toda la ayuda que Dios te pueda poner a tu alcance y aprovéchala para reparar y rescatar tu vida matrimonial. Suficiente con sobrevivir a tus largos días como para tener que llegar al final de los mismos a una cama donde sólo hay 2 desconocidos que se sienten solos y cansados. Ocupen ese escaso tiempo a solas para verse y tratarse como la pareja que son, no los socios de un nuevo proyecto. Busca referencias de una niñera de confianza (tu Iglesia una vez más te puede ayudar con esto también) y sal -como mínimo- una vez al mes sol@ con tu espos@. Edifica tu relación, ahora con menos distracciones, Dios te está dando la oportunidad.

- Mantén tu ambiente de una energía positiva. Suena fácil decir “piensa positivo”, pero cuando uno trata más difícil se hace porque la mente entra en una batalla. No luches con tus frustraciones, deja que entren y salgan, pero no las acomodes. Pídele a tu pareja que se empiece a fijar en cómo hablas y las afirmaciones que dices y que te corrija o “haga un ruidito” si hay algo que lo expresas de forma negativa. No es lo mismo decir “No puedo” a “Tengo que aprender”. Haz una lista de personas que siempre te llenan de felicidad y espíritu. Anótalas en un post it en tu carro y elije llamar a una cada vez que hagas un mandado. Mantén en orden tu hogar, tu cocina, tu escritorio… tu cama. No dejes que tu entorno físico sea un constante mensaje de desánimo. Reconoce qué te pone triste y qué te hace feliz y una vez más, organízate mental y por escrito en tomar decisiones que eviten de tu vida los detonantes negativos y acentúa los positivos. Finalmente,
- Pon límites a tu celular. Sé que extrañas a tus seres queridos; sé que el miedo a lo desconocido te paraliza y que ese extraño “vacío” que sientes te hace sentir una ansiedad incontrolable por buscar algo más. La respuesta no está en tu teléfono. Sí, el teléfono tiene muchísimos recursos que nos ayudan en el proceso de información, comunicación y adaptación; pero no me refiero a ese uso básico y funcional. Me refiero a esa obsesiva compulsión por ver si tienes un mensaje, por ver qué más hay por ahí, por seguir la vida de los demás para olvidarte de la propia. Está bien mantenerse en contacto con aquellos que ya no tienes cerca, pero en vez de tanto chat, haz la llamada… no sólo te ahorra tiempo, sino que el ver a la otra persona te hace sentir más cerca su presencia, compañía y amor. No permitas que por no querer desligarte de tu pasado, el celular te impida ir creando un futuro, pero sobre todo, disfrutar tu hoy. Déjalo de lado cuando estés con tu espos@ e hijos. Entrégate ahí, donde Dios te ha puesto para seguir floreciendo y aprendiendo.

Fuente: cheapoair.com
Recuerda:
Esto es sólo un capítulo más en tu vida y no sabes, al igual que no sabías hace poco que estarías acá, a dónde te llevará la vida en menos de lo pensado. Hay algo acá para tu crecimiento, el de tu espos@, de tu matrimonio, de tus hijos e incluso de los que quieres y extrañas. Da siempre gracias a Dios por lo que tienes y nunca dejes de pedirle que te permita valorar Su presencia y entender tu misión ahí dónde estás. Sea lo que sea, no estarías acá si Dios no necesitara de tu luz en este nuevo lugar.
¡Brilla!, que todos se enteren quién llegó. 🙂
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Déjame saber si te puedo ayudar en este nuevo proceso de crear nueva vida en un nuevo lugar. Escríbeme y sigue www.instagram.com/me_zavala para que crezcamos junt@s en un camino en el que nos comprometemos a ser feliz.
Gracias por tu lectura y por compartir este mensaje con quienes consideres puedan encontrar algo de valor en él.




Hola Maru, una muy buena y cercana amiga de Honduras me acaba de compartir tu blog! me siento sumamente identificada con el porque yo me mude hace 1 anio con mi familia y ha sido toda una aventura!! solo teniendo a Dios cerca se puede lograr todo!!
A pesar que he logrado la mayoria de tus consejos, tus palabras me han hecho pensar en lo que todavía me hace falta! Gracias por hacerme vivir a través de ellas tambien, una reflexión de las maravillas que Dios ha hecho en nuestras vidas!!
Paola
Ay Paola cuanta alegria me da recibir tu mensaje. Y se que me crees cuando digo que falto mucho x incluir ahi. Pero tampoco lo iba a convertir en un desahogo :). Tenemos 2 ninos pequenos que ha sido mi mayor reto porque entre todo lo de la casa y su necesidad de tiempo, cuidados y disciplina en sus terribles 2s n 3s pues ha acentuado cualquier situacion. Pero gracias a ellos es q me levanto con energias y motivacion! Estoy a tus super ordenes! Creo q vamos a hacer un grupo de apoyo de mujeres inmigrantes :). Te mando un gran abrazo!
Muy bueno y acertado, a veces se nos pasa algo por alto pero al leerlo me recordaron el porque estamos lejos de tierra y donde queremos llegar.
Te felicito Mayu, gran abrazo a la familia.
Los queremos mucho Fer! Segui volando un pasito a la vez. Espero con ilusion algun dia recibirlos en esta su casa! Dios los bendiga y aca estamos SIEMPRE para uds!!
Querida Maru, que belleza de blog, es una linda iniciativa de tu parte compartir tus experiencias, bien lo dices: “Dios te ha puesto a su servicio para ayudar a otros” besos, tía Azalia
Gracias tia por sus palabras y carino! Q he sentido siempre cercano en mi vida. Le mando un gran abrazo. Dios la bendiga!!
Me encantó tu articulo y me identifico mucho con el.
Felicidades
Gracias por leerlo. Te acompaño con mis oraciones y pido a Dios te de la fuerza y motivacion para brillar ahi!