Ésta ha sido la más grande experiencia del amor de Dios en mi vida y, aunque no me había animado a exponerla tan públicamente, he tenido la bendición de poder compartirla con tantas personas que Dios ha puesto en mi vida para que mi testimonio sirva de sanación en sus propias cruces. Nunca he sabido cómo resumirla pues en cada detalle está Dios, pero hoy que hemos celebrado el cumpleaños de nuestros hijos sentí una fuerza muy especial en señal que era el momento… confío llegará a la(s) persona(s) indicada(s) en el momento indicado.
Marcel y yo nos casamos un 9 de Marzo de 2013, acompañados de nuestro hijo Sebastian que para entonces tenía 4 años. Sebastian marcó nuestra historia; la Santísima Virgen garantizó nuestro amor con un mensaje directo con el que me honró a través de una vidente en el que, a pesar de todas las pruebas contrarias, me decía que Marcel y yo nos íbamos a casar; que su hijo Jesús tenía todo en sus manos; que no tuviera miedo y que permitiera que se hiciera Su obra en mí.. que todo pasaría en poco tiempo y que vería Su mano en TODO pues Ella me acompañaría – como siempre lo ha hecho-; y Dios selló nuestro amor. Desde entonces hemos sido inmensamente felices y nuestro amor ha crecido aún más por cargar juntos una gran cruz.
Desde que nos casamos, nos abrimos a la vida, con la ilusión de hacer crecer nuestra familia y darle a Sebastian los hermanitos que tanto pedía. En una ocasión pidió en su carta al Niño Dios 2 hermanitos y dibujó un niño y una niña.

¡Salimos embarazados a los 6 meses! ¡Celebración y felicidad por doquier!… no se vio bebé en el primer ultrasonido, pero hormonas y saco gestacional venían desarrollándose bien. Antes del 2º ultrasonido conocí por 1ª vez el peor terror de una madre en la dulce espera, la pérdida hemorrágica de su bebé. El “saquito” no logró salir durante ese horrible proceso así que tuve mi primer legrado a las 7 semanas de gestación tras confirmar que no se había formado aún bebé. Entré y salí de quirófano con una sonrisa justificando mi dolor con el conocimiento que Dios sabía por qué y con la teoría que pues, al no haber bebé, no había sufrido. Que ya pronto Dios nos bendeciría nuevamente…
Recuerdo en esas fechas dejé de trabajar en Café Las Flores, después de 7 años de mucho amor y entrega. El duelo del trabajo y de mi primera pérdida me causó mucha ansiedad, pero se borró con la pronta noticia de que estaba embarazada nuevamente! Semana a semana transcurrieron sin problema alguno, un embarazo PERFECTO – excepto por achaques extremos que me tenían en cama y embrocada ya saben dónde tiempo completo. A las 11 semanas me sentí un poco mejor y me alegré que podría viajar a Miami con TODITA MI FAMILIA a la boda de mi adorada Kiki (prima hermana e hija única) y a un soñado viaje a Disney World. A pocos minutos de salir para el aeropuerto tuve un repentino sangrado y corrimos a donde mi queridísimo doctor, Dr. Walter Mendienta (él y mi Cris, su asistente enfermera, han sido 2 ángeles de Dios en la tierra), con la vana ilusión que talvez no era nada y podíamos continuar con los planes. Estando en su consultorio se me vino una hemorragia severa en la que mi cuerpo expulsó un hematoma del tamaño de mi mano… pegué gritos con el pavor de creer que era mi bebé, pero gracias a Dios no fue así. Nuestro bebé seguía felizmente bailando. Tras dar la noticia a toda nuestra familia y peor a Sebastian, desempacar maletas y pasar reposo extremo por 1 semana sin ningún otro síntoma de riesgo, logré dar mis primeros pasitos fuera de cama.
Mi doctor salía por 2 días del país y todos tranquilos pues todo marchaba de maravillas. La tranquilidad duró muy poco pues durante la noche tuve un 2º sangrado y a primera hora del día el Dr. Jaime Matus me estaba revisando. Tenía aún sangrado leve y nuestro bebé seguía activamente bailando, era un 21 de Diciembre. Regresamos a casa sabiendo que no habría celebración navideña pues de cama no pasaría. Marcel se fue rapidito a la finca a terminar de dejar las cosas listas y acompañarme en todo momento, cuando por la tarde tuve una interminable hemorragia y me tuvieron que llevar de emergencias al hospital. Nuestro bebé seguía con vida en mi interior, pero el ultrasonido encontró un hematoma gigante del tamaño de casi todo el útero que con la hemorragia incesante estaba por desprenderse y traerse consigo a nuestro retoño, quien a pesar de todo bailaba más que nunca dejándonos saber que lucharía con fe hasta el final. El Dr. Matus ordenó mi hospitalización inmediata y a pesar de estar yo casi inconsciente recuerdo bien haberle dicho: “Dr., salve a mi bebé”. También recuerdo perfectamente sus palabras: “Haré todo lo que esté en mis manos, pero a partir de ahora, sólo dependemos de Dios.” Al día siguiente se dio la orden de realizarme una transfusión de sangre y, estando un poco mejor, el Dr. nos explicó bien que tras perder tanta sangre, y sólo quedar el hematoma y el bebé, la situación era bien delicada… que ese hematoma aún con todas las inyecciones tardaría varias semanas en reducirse y que estaríamos fuera de peligro hasta que el bebé fuera más grande que él, cosa que faltaban al menos 2 meses más. La imagen de mi Virgen de Fátima me acompaña siempre en todo y Marcel me la había llevado al hospital. Tras oír la explicación médica sentí una gran presencia de Ella y en lo que el doctor iba saliendo lo hice detenerse y le dije con una sonrisa: “¡Dr.,prepárese para un milagro!”… sonriendo me respondió: “Sé que así será.” Marcel veló todo el tiempo a mi lado, oramos juntos, me aplicó un aceitito de sanación que conservaba y teniendo la imagen del Niño de los Ojos Lindos de las Carmelitas en mi vientre todo el tiempo, pasamos la noche. Al día siguiente regresó el doctor a monitorearme con ultrasonido y, por la Misericordia de nuestro Dios, ¡¡¡el hematoma había desaparecido!!! Tras lágrimas de felicidad y abrazos de gratitud, Marcel bajó por ambos a ponerse de rodillas a la capillita del hospital. Ambas familias estando en Miami celebraban con nosotros. A su regreso y el de mi doctor Walter, me dieron de alta y pasamos en extremo reposo la Noche Buena. A Sebastian aún no le decíamos de mi embarazo pues teníamos la ilusión de que supiera en Navidad para que disfrutara ver cómo el Niño Dios le cumplía su deseo. Decidimos que, a pesar de todo lo vivido, le compartiríamos la noticia y así fue. No cabía en él tanta felicidad, pero a todos nos duró muy poco. El 26 de Diciembre tuve otra hemorragia, pero esta vez era diferente… a media noche empecé con contracciones; Marcel me ofreció rezar, a lo que generalmente le hubiera dicho que por supuesto que sí, pero sólo quedé viendo a la imagen de mi Virgencita y, tras sentir una gran tristeza y amor emanando de Ella, le respondí por primera vez que no quería, que rezara él por mí. A las 6 am, después de vivir lo que entonces consideraba el peor de los calvarios en temas de dolor, corrimos al hospital. El Dr. Walter venía de carretera sur lo más pronto posible, pero sabiendo lo que me esperaba llamó al Dr. Matus quien vivía más cerca y llegó poco después que yo. Camino al hospital y estando en ese consultorio me di cuenta de verdad lo que era el dolor más intenso que había conocido. Estando una vez más casi inconsciente de tanto dolor, el Dr. Matus encendió su ultrasonido, no sin antes girar la pantalla sólo hacia él… sus palabras: “Lo siento mucho”. Pidió que abriera grande las piernas y se retiró por unos breves segundos a su mesa auxiliar. Marcel me abrazaba cuando Walter entró y Jaime ponía en mis manos la criatura más bella que había visto nunca jamás. Vestía de una piel roja y posaba sobre un papel toalla blanco que en ese instante me parecía un manto del mismo cielo…
Por un instante se me fue todo dolor y sentí sólo una PAZ y el consultorio lleno de luz… como si miles de ángeles estuvieran ahí presentes y los mismos Jesús y María abrazándonos a Marcel y a mí. Dejé de llorar para agradecer profundamente a Dios que me concediera un deseo que desde chiquita le pedía: “ver un ángel”. Fue Bautizado como “JoseMaría”. Tuve mi 2º legrado el 27 de Diciembre de 2013. Los resultados confirmaron que había sido un varoncito.

JoseMaría Chamorro Zavala, 12 semanas de gestación. Con vida hasta desprenderse el cordón umbilical por la labor de pérdida.
Tras un profundo duelo que me tumbó en cama y semanas y meses de extensos exámenes y chequeos médicos con doctores de toda especialidad, no sólo volví al mundo laboral en otro proyecto, sino que la Virgen me concedió un regalo maravillosísimo, mi grupo de oración de amigas y mamás con problemas para concebir: “La Dulce Espera”. Marcel y yo decidimos que pues… estábamos listos para pedir bebé nuevamente. ¿Cuáles eran los chances de perder una 3ª vez? Todos los resultados y diagnósticos indicaron que yo estaba perfecta y que pues, habían sido incidentes lamentables. Salí embarazada y esta vez sí, TODO PERFECTO, algo de achaques y una gestación maravillosa y perfecta semana a semana. Tenía un severo trauma emocional con la semana 12 pues tenía miedo a nunca lograr llegar a pasarla, así que pedí dejar de revisarme semanalmente en la semana 10 y vernos hasta la 13. Mis hormonas y achaques seguían subiendo así que estuvimos tranquilos todo el tiempo. Tocaba el ultrasonido del primer trimestre y por gratitud al Dr. Matus y por auto-obligarme a sanar lo vivido en su consultorio, le pedí al Dr. Mendieta que por favor lo agendáramos donde él. Tenía la esperanza que esta vez él pudiera darme una buena noticia. Entramos algo nerviosos, pero siempre ilusionados. Marcel y mi doctor a mi lado… respiramos profundo los 4 y se encendió el ultrasonido. Mi pancita grandecita y mis muy recientes vómitos nos confirmaban que no había nada que temer… se nos hizo eterno el momento que el Dr. Matus pudo mencionar palabra para decirle muy respetuosa y profesionalmente al Dr. Mendieta la descripción de su análisis: “Doctor, aquí tenemos xyz descripción del útero, con un saco gestacional de xyz medidas y un embrión con tamaño de 9 semanas (¿¿9 SEMANAS?? ¡Si estamos en la 13! “Ay Dios”, pensé, “viene con retraso en su desarrollo y algunos problemitas”, decía mi voz interior.)… sin latido de corazón”, concluyó. El más profundo y eterno silencio nos detuvo y en ambos doctores sentimos el compartir con nosotros el puñalazo frío en el corazón. Acepté la voluntad de Dios, pasamos visitando la capilla, pedí a mis hermanas de La Dulce Espera que me acompañaran con un rosario en mi casa y, al terminar, regresamos a quirófano para mi 3er legrado un 17 de Junio de 2014.
Me rehusé a seguir viendo doctores y seguir teniendo infinidad de exámenes de sangre. Cuestioné si la voluntad de Dios era que yo volviera a ser madre y me culpé por ser tan demandante con Él. Cuántas mujeres anhelaban tan preciado milagro y yo, habiendo tenido de regalo incomparable la llegada de mi Sebastian, seguía exigiéndole más hijos. Si no era para nosotros pues, talvez lo que Dios quería era que compartiésemos ese amor con un hijo a través de la adopción, tenemos un gran ejemplo de familia a quienes amamos y constatamos la misericordia de Dios a través de esa forma de amor… esa decisión vendría talvez después.
Esperamos todo el año y en Enero 2015 nos llenamos de fuerza, alegría y determinación. Un día “de la nada” recibí una tarjetita del Niño de los Ojos Lindos de las Carmelitas del Crucero con un mensaje muy especial de alguien especial que pensó en mí. Sentí que Dios me confirmó que yo sería mamá nuevamente, que no perdiéramos la fe; que si yo tanto le había pedido poder servir a los demás a través de Él, así fuera por sus cruces, que se lo demostrara. Acudimos a la opinión de nuestro amigo y Dr. Mauricio Ríos, cuyos consejos seguimos. Salí embarazada de inmediato dándome cuenta en la 4.5 semana y, aunque no fuera nada agradable el dolor, acudimos diariamente a inyectarme progesterona al hospital como él lo había indicado. Sería sólo por un tiempo, así que ofreciéndoselo a todas las mamás que tienen que pasar por eso más que yo, dispuse con amor mis 2 nalguitas y mi sonrisa. Para esas fechas, mi Mamaita (abuela paterna) estaba muy delicada de salud así que decidimos no decirle nada a nadie porque la verdad para entonces las noticias de mis embarazos eran más causa de preocupación que felicidad. Muchos achaques y altos números de hormonas, pero no se veía embrión. Después de 21 inyecciones, a la 8va semana, empecé un sangrado y se confirmó que mi embarazo se había detenido. Entré a quirófano por mi 4º legrado el 17 de Febrero de 2015 y despedí a mi Mamaita 10 días después. El 5 de Mayo siguiente despedimos a “Papafico” padre-abuelo de Marcel. Los resultados genéticos que decidimos hacer ya como opción de evaluación médica extra por hacer algo, confirmaron que venía en camino una niña.
Por una promesa a mi Mimi (abuela materna) al morir muchos años atrás, celebro con fe y devoción los 13 de Mayo a la Virgen de Fátima. A ella y su increíble ejemplo les debo mi devoción a la Virgen y fortaleza humana en Dios, pues fue un ejemplo vivo de lo que eso significaba y valoré y aprendí cómo es que se carga una cruz con amor (su historia es otro valiosísimo testimonio que algún día talvez escribiré). Ofrecí ese año el Rosario por los No Nacidos, compartiendo mi testimonio ante familia, amigos, muchas mamás que han vivido experiencias similares y agradeciéndoles a mis doctores con un pequeño homenaje el gran cariño con el que me habían acompañado con sus talentos y oraciones. Sólo quienes estuvieron presentes pueden explicar mejor que yo la UNCIÓN tan GRANDE de SANACIÓN y AMOR que hubo esa noche en ese lugar.
Marcel y yo viajamos en Julio, ya por no dejar, a vernos con un doctor en EEUU. Si íbamos a tener el valor de pedir bebé nuevamente algún día, pues haríamos ya lo que fuese y el diagnóstico de “no tengo nada” ya me daba más enojo que alivio. De igual modo, aún con todos sus éxamenes y propuesta de “preparar a mi bebé en laboratorio”, concluyó que mi diagnóstico era: “BAD LUCK”. Yo no tenía absolutamente nada…
Nos rendimos una vez más a Dios y seguí ofreciéndole mi fe, alegría y sobre todo, compartir Su Cruz por tantos otros que sufren muchísimos más que nosotros… pero de verdad ya no sabía qué más hacer. Sólo una cosa entendí y tomé la decisión de dejar de trabajar. Si mi cuerpo no tenía nada, sin duda mi alma tenía demasiado y me estaba contaminando emocionalmente; mi cuerpo cargaba lo que mi corazón desbordaba. Decidí dejar de trabajar y dejar NEKUPE, un bellísimo proyecto que empecé y no pude terminar y que ahora me asombra y enorgullece por el equipo que lo ha formado. Días antes de salir en Agosto 2015 me entero para mi sorpresa que ¡estaba embarazada! ¡No habíamos ni pedido según nosotros! Pero pues… DIOS SABE MÁS. Pálidos de nervios empezamos los chequeos constantes y las inyecciones diarias de anticoagulante (que duraron todo el embarazo). A los pocos días tuve mi primer sangrado y por ende, reposo por varios meses… un coágulo amenazaba nuevamente la vida de nuestro bebé. Con esa bella excusa, un desfile de bendición de Santos y amor nos colmaron a nosotros, mi vientre y mi hogar: saliendo del hospital de confirmar mi embarazo, sin nadie más saber, recibo una llamada que la reliquia de 1er Grado de San Juan Pablo II (El Papa que intercedió tanto por los no nacidos y cuya oración para los mismos repartimos en nuestra boda) me esperaba; las hermanas de claustro de Calcuta salieron para llevarme la reliquia de Santa Teresa de Calcula, el mismo día y momento que el Papa Francisco estaba en Cuba haciendo la más bella oración por las madres embarazadas (¡cómo lloré de gratitud ante esa oración!); una de las bellas hermanas dijo que tuvo una visión y que tendríamos un varón… “muy sano y lindo”, afirmó; la reliquia de 1er Grado del Padre Pío estuvo conmigo por 1 mes… y, por medio de su bello libro, Santa Teresita de Lisieux dejó un gran mensaje en mí. Cuanto les agradezco a tantos Santos y personas que con tanto amor acercaron su bendición a nosotros… y a mi suegro por bendecirnos con su nombre para ponerle a nuestro hijo, a quien sabemos abrazó y despidió del cielo con su bendición llena de amor, alegría y en compañía de sus otros nietos.
Varios meses después, mis achaques y riesgos pasaron, pude ir en Diciembre a Miami a visitar y disfrutar a mi adorada “Tinki” (hermana de mi papá y mamá de la Kiki), quien luchaba contra un abominable cáncer, y abrir con ella lo que con tanta ilusión compré para mi bebé. Acompañó con cercano amor cada día mi embarazo y pocos días después me pidió que no llegara otra vez cuando se puso tan mal… que a los pocos días falleció. Fui yo la única de toda la familia que no pudo estar con ella, pero sé que ella vino directo a verme antes de partir al cielo.
NUESTRO HIJO REINALDO llegó a nuestros brazos sano, completo y hasta orinando a los doctores celebrando que “AQUÍ LLEGUÉ!” un 8 de Abril de 2016. No podré describir nunca la felicidad de ese día… no podía parar de llorar. Visitó a su Niño de los Ojos Lindos en el Crucero con nuestras queridas Carmelitas Descalzas –quienes también oraron incesantemente por nosotros- y lo bautizamos el 2 de Julio, día del cumpleaños de mi Tinki.


Hoy, Marcel y yo ESTAMOS PROFUNDAMENTE AGRADECIDOS y DAMOS INFINITAS GRACIAS A DIOS POR SER TAN MISERICORDIOSO EN PERMITIRNOS COMPARTIR EL PESO Y DOLOR DE SU CRUZ Y LA ALEGRÍA Y REGOCIJO DE SUS MILAGROS. GRACIAS MI DIOS POR ELEGIRME, GRACIAS MI VIRGENCITA AMADA POR CONFIAR EN MÍ Y MIMARME TAAAANTO. Somos una familia ¡BENDECIDA, COMPLETA Y FELIZ!
¿Qué lecciones puedo compartir con mi testimonio? Entre otras miles de cosas…
- Que Dios nos ama inmensamente y que el que no recibamos lo que queremos, como lo queremos y cuando lo queremos, SU AMOR Y MISERICORDIA SON INFINITAS Y SU VOLUNTAD Y TIEMPOS, PERFECTOS.
- Que nuestra madre la Santísima Virgen María es tan REAL, PODEROSA y AMOROSA como lo es su virginal maternidad de nuestro amado Jesucristo. Que Él la ama tanto que le pide su apoyo, compañía y bendición en las obras que nuestro padre Dios dispone para nosotros sus hijos de la tierra. Que si bien Ella no hace los milagros, Ella acerca nuestras peticiones, nos acompaña en la espera y los acerca a nosotros cuando es el momento.
- Que las señales espirituales no siempre significan que lo que pedimos está cerca, sino que Dios está cerca para acompañarnos en lo que tendremos que vivir y que Él mismo siente más que nosotros.
- Que tenemos tantos ángeles con nosotros en la tierra, tanto del cielo como de carne y hueso, que tenemos que valorar. No puedo mencionar nombres pues son INCONTABLES los que bendijeron con su amor, ayuda y presencia nuestra historia. Pero aquellos que se vieron mientras la leían: QUIERO QUE SEPÁS QUE PENSÉ EN VOS AL ESCRIBIR Y TU NOMBRE ESTÁ GRABADO EN NUESTROS CORAZONES Y ORACIONES POR SIEMPRE.
- Que las cruces sin duda son PESADAS y MUY DOLOROSAS, pero sólo cargándolas y abrazándolas podemos entender “un poquito” lo MUCHÍSIMO que NOS AMA DIOS y lo importante de que existan para la purificación de las almas y la humanización de nuestros corazones.
- Que TODO PASA. Que es verdad que después de la tormenta siempre viene la calma, pero que no podemos confiarnos de las alegrías y la estabilidad en nuestras vidas, pues siempre volverá algo que nos permita seguir creciendo, así que tenemos que valorar cada momento y vivirlo a como mejor creemos que Dios espera de nosotros.
- Que tenemos que aprender a ser PRUDENTES y no opinar sobre la vida de la gente. Cuando no podíamos tener a nuestros bebés no paraba de recibir comentarios sobre lo perezosa que estaba en la búsqueda, y cuando por fin logré salir embarazada, que sólo así vivía… omito el detalle de los comentarios que ya se pueden re-imaginar. Para muchos es un tema “cultural”, pero no para la madre que está sufriendo un duelo o el miedo de que ese embarazo también se pierda. Para unos padres que están en duelo por la pérdida de un bebé, el dolor no significa el fracaso de un proyecto familiar no cumplido en el momento esperado, sino el profundo dolor de la muerte de un hijo. Hay formas de tocar con cariño conversaciones sobre embarazos y bebés con respeto, empatía y sensibilidad. Nunca olvidemos pensar en el otro cuando sobre ellos queremos opinar.
- Que mi Matrimonio nunca ha estado más fuerte y lleno de amor que en los momentos que Marcel y yo doblamos rodillas y nos agarramos fuerte las manos para orar y bendecir a Dios en las buenas y en las malas, con lágrimas y sonrisas. Que gracias a esa cruz ,y otras que han habido y vendrán, nos amamos más que nunca y valoramos más todo lo que tenemos y lo que no, pero sobre todo: tenernos.
- Que los papás también sufren la pérdida de sus hijos y la impotencia de no poder hacer nada cuando es su esposa la que tiene que vivir en cuerpo propio todo esto. Que por más que quieran resolver toda circunstancia, en el corazón no se manda y sólo el tiempo puede cicatrizar el corazón de su esposa, pero que con esos abrazos –aún de no te entiendo ni sé cómo ayudarte- ¡hacen maravillas! y que deben saber que con sólo su PRESENCIA, hacen todo.
- Que mis hijos son 7, no 3, porque el cielo y la tierra son uno si ponemos a Dios en ambos y que sé que los abrazaré con el entusiasmo y apachurramiento que abrazo a sus hermanitos acá diariamente, mientras sus tíos, abuelo y bisabuelos lo hacen por nosotros. Qué bello ha de ser el kínder allá arriba y qué dichosa me siento de saber que 4 de mis 7 hijos ya están en los brazos de Jesús y María y que pido que en esta vida me permita ser parte de su preparación para que mis otros 3 lleguen también.
- Que no toda historia termina con el final feliz que nosotros queremos, pero siempre hay felicidad si aprendemos a abrir los ojos del corazón y ver cuánta maravilla y bendiciones nos abundan. Si en vez de decirle a Dios “Quiero mi final feliz en mi historia” le decimos “Quiero apreciar tu mano en cada palabra de la historia que escribís por y para mí.”
- Que el querer ser madre es sinónimo de tener mucha ilusión de amar mucho y podemos ofrecer el amar así de mucho desde HOY a todo y todos para hacer valer esa espera e ir colmando de energía positiva y lindos sentimientos la cuna espiritual que recibirá a nuestro bebé. ¿No necesita este mundo todo ese amor acaso? No lo tengamos guardado. Si por alguna razón, ese bebé no llegara, estoy segura que entenderemos que sí hemos sido siempre mamás.
- Que hay muchas familias y mujeres que a diario buscan con gran anhelo poder concebir, que tener bebés no es una transacción de compra-venta garantizada; que hay muchas que han sufrido muchisisiisisisísimo más que yo, otras que tendrán que pasar por esto pues las pérdidas gestacionales son tan normales como los nacimientos; que vos mujer no te debés sentir culpable pues estás prestando tu cuerpo al servicio de Dios y NO ES TU CULPA… ¡NO ES TU CULPA!; que mientras están leyendo esto hay muchas mujeres perdiendo, en quirófano o PEOR AÚN… rechazando por medio del aborto a su propio hijo…
- Que no es un tema de conversación, negociación o legislación dejar nacer a un niño que YA ESTÁ VIVO en el vientre de su madre, es su DERECHO. Él no es culpable de las tantas circunstancias que puedan darse a su alrededor y merece ser recibido en unos brazos de amor, sean de sus padres u otros ángeles que Dios pondrá para recibirlos.
Por todos los bebés NO NACIDOS (incluyendo los que han nacido y fallecido poco después), por los corazones de madres, padres, familias y médicos que sufren las pérdidas gestacionales y por los corazones de Jesús y María que sufren mucho más que nosotros y sólo piden que pasemos la voz y carguemos nuestra Cruz por ellos, acá dejo mi testimonio a Su servicio.
Gracias por hacer valer tu lectura con un Padre Nuestro y Ave María por los No Nacidos.
¡SÍ A LA VIDA!
¿Quieres ser feliz? Decídite a serlo, comprométete con el proceso y déjate acompañar.
Te invito a que caminemos junt@s siguiendo:
Gracias por dejar tus comentarios, compartir y permitirme acercar mi camino al tuyo.




Que Increíble y maravilloso testimonio de amor y entrega a Maria. Abandonaste tu dolor y tus deseos de ser madre, para que se hiciera siempre su voluntad. Muchas gracias por compartirlo. Te abrazo fuerte
Recibo con amor y gratitud ese abrazo y esas lindas palabras. Se lo envío de regreso de parte mía ahora… no creo que uno abandone mucho el dolor y el deseo, pero sin duda lo ponemos a un lado sino es imposible seguir derramando amor en otras muchas áreas en las que Dios nos quiere. Bendiciones!
Que lindo testimonio de amor a Dios a nuestra Madre la Virgen Maria y de Fe que solo entrgandonos a el y confiando en el podemos llevar con amor nuestra cruz… muchas bendiciones para esta linda familia q experimentaron el amor de Dios.
Muchas bendiciones a usted Celia. Gracias por su tiempo en leer y escribir. Gracias por sumarse a este mensaje de Dios. Abrazos con cariño y profundo agradecimiento!
Cuanto dolor y sufrimiento, peeo al final el Señor los recompenso con sis bellos angelitos. Yo pasé por un legrado después de un mes de.gestación y pasé mucho tiempo en depresión. Solo le pido al Señoe otta oportunidad de ser madre y poder besar y abrazar a mi hijo.
Él dispondrá su regalo en el momento indicado. Mientras tanto, ofrézcale vivir cada día a plenitud sirviéndole en otras áreas donde Él le pueda enconmendar… uno espera a los hijos para amar sin medida, hágalo desde ahora y así esa cunita de amor estará más lista. ABrazos y bendiciones! pediré por usted!
Que testimonio más conmovedor. Llore cuando llego Reynaldo y Francesca. Dios es INFINITAMENTE to en su infinita misericordia. Los felicito por tener la capacidad de abrazar la Cruz, no es fácil. Dios los bendiga
Dios le bendiga a usted Jeannette. Gracias por leer y escribir, por sentir parte de mi vida con tanto cariño. Dios le bendiga a usted y su familia siempre!
Muchas gracias por compartir tu historia!! Tuve la dicha de conocer al niño de los ojos bellos de las hermanas Calcutas y es dificil de explicar las emocion que senti al verlo, tomarlo entre mis brazos y pedirle que guie mi camino y me de la bendicion de ser mama, mi espera a sido por 3 años muchas veces sintiendome frustrada pero entendi que con el amor, la oracion y la confianza en Dios y la virgen mi angel algun dia llegara. Los tiempos de Dios son perfectos, Un abrazo y felicidades por todos tus angelitos.
Gracias Alejandra por leer, escribirme y abrir tu corazón. Sólo como anécdota, te cuento que de mi grupo de oración “La Dulce Espera”, ya todas somos mamás… la última tuvo su bebé hace 1 semana tras más de 10 años esperando. No quiero decir que tendrás que esperar tanto… cada una tiene su momento, pero Dios tiene su regalo y lo hará llegar si es su voluntad. Confía y vive a plenitud cada día. Abrazos y bendiciones!
Prima! Gracias por compartir tu historia!! Que bonita forma de plasmarlo y que hermoso corazón tienes!! Te mando un abrazo! Ojalá nos veamos pronto 😘
Gracias a vos prima linda por tomarte el tiempo de leerla y compartirla! Te quiero mucho y espero recibás muchísimas bendiciones!
Me hizo llorar q bella tu historia y como te haz agarrado duro de Dios tenes una fortaleza increíble y tu si a la vida,tenes 4 Ángeles en el cielo q estan intersediendo por vos ….animo… Dios te ama
Muchísimas gracias Daysi por su tiempo en leer y tan lindas palabras. Dios NOS ama! 🙂
Que lindo testimonio de Fe, siempre Dios y la Virgencita están a nuestro lado, llore al leerlo eres una mujer de mucha fe y lucha, Dios bendiga tu hogar, tus hijos y tu matrimonio. Un abrazo 🤗
Gracias Ma. Jose por sus palabras y sentimientos. Las lagrimas son descargas del alma por nuestras cosas y las de los demas que nos conectan. Dios y la Virgen la bendigan. Que seamos siempre muy felices!
Que bendición más grande poder leer tu testimonio y tu historia.
Yo acabo de tener mi tercera pérdida, pero estoy fuerte y con fé, por sé que Dios y la Virgencita nos concederán nuestro más grande anhelo. No es fácil, porque este tipo de cruces no son fáciles de llevar, pero agarrados de la mano De Dios, somos invencibles.
Gracias por este testimonio, viene a mi en un momento muy oportuno.
Bendiciones para tu linda familia!
Lamento tu sufrimiento y abrazo tu corazon. Que el Señor haga lo suyo en su momento y que te permita seguir amando y siendo feliz. Bendiciones y muchas gracias por compartir!
Hola Maru.
Bello testimonio del amor de Dios y la virgen, yo después de mi tercer embarazo tuve una pérdida de mi bella Luciana a las 23 semanas fue un embarazo complicado con mucho cuido pero al final se fue el duelo de la pérdida solo la pareja sabe cuánto duele, un año después al cumplir aniversario de la partida de mi BB nos enteramos que estamos esperando nuevamente y con alegría y temor recibimos la noticia no queríamos decirle a la familia hasta q tuviéramos más meses y así lo hicimos con mucho cuido ya q también tuve amenaza de perder mi embarazo al final mi BB nació con la gracia de Dios hoy ella es mi milagro de vida y al ver tu testimonio wao te admiro muchísimo y te envío muchas bendiciones en tu vida y tu familia.
Saludos y gracias por compartir tu testimonio
Hola Claudia! Cuanto agradezco que te hayas tomado el tiempo de “leerme” pero mas aun que hayas abierto tu corazon para compartirme tu propia experiencia de vida. No es facil, el tiempo sana pero para una madre sus hijos siempre estan presentes. Te abrazo y pido a Dios te bendiga a vos y tu familia!!
Pd. Me dio la impresion q nos conocemos pero aca solo me aparece tu nombre. Gracias por confirmarme 🙂
Wow¡¡¡ eres imparable, te felicito por no rendirte, bello testimonio. Llore , porque yo llevo el nombre de la Virge Fatima nací un 13 de mayo, y nunca le he celebrado su aparición. Dios mío.
Que testimonio de fe más fuerte. He tenido 5 embarazos, de los cuales sólo dos de mis hijos han logrado nacer, tengo síndrome antifosfolípidos (SAAF). De mi último embarazo tengo el día de hoy un milagro convertido en una niña de 2 años y medio que llegó cuando ya pensábamos no volveríamos a tener un bebé, fue un embarazo muy difícil y los días después de su nacimiento también pues fue prematura, mi hijo tenía ya 7 años y vivíamos en el extranjero solos sin familia cercana, Dios obró grandes milagros en mi vida al concederme el deseo de ser madre. El sufrimiento es grande pero Dios siempre está ahí para reconfortarnos y qué decir de la Virgen María siempre abrazándonos y acompañándonos. Dios te bendiga al igual que a tu familia y siga utilizándote para dar testimonio de fe y aliento para quienes necesitamos leer publicaciones cómo estás.