Cada día es un “año nuevo”.

Un año nuevo significa un nuevo período de 365 días, pero para muchos realmente es una nueva gran oportunidad. El año calendario y la forma como la vida cotidiana se…...
"

Start reading

Un año nuevo significa un nuevo período de 365 días, pero para muchos realmente es una nueva gran oportunidad. El año calendario y la forma como la vida cotidiana se basa en él, nos permite organizar y dar orden y estructura a nuestras vidas. Sin embargo, muchas veces esa rutina acelerada nos hace manejarnos como carros de carrera… o como bien decimos, como “carreta en bajada”. Hemos visto en rápida reproducción videos panorámicos de ciudades, todo es luz, todo es un movimiento excesivo de vehículos y personas, en el que los edificios se mantienen inmóviles, pero nosotros somos relámpagos incesantes.

La vida nos lleva, los eventos marcan nuestra agenda, las tareas llenan nuestras listas. Planeamos nuestros días en base a ocupaciones que nos controlan a las que tratamos de ponerle nuestro sabor sin tener tiempo de detenernos a “probarlas” a ver qué tal está quedando nuestra sazón.

¿Qué si nos detuviéramos? ¿Qué si saliéramos de nuestra vida por un segundo y como observadores evaluáramos cómo nos vemos en nuestra dinámica? ¿Qué sentido tiene el HACER tanto si dejamos de SER?

Mi primer año de vida en los EEUU se cumplió con este reciente cambio de año calendario. Durante esas fechas estaba disfrutando de la maravillosa visita de mi completa familia. Diciembre estuvo colmado de eventos, de encuentros, de actividades, de organización, de risas, de regalos, de compras, de logística, de colchones, de maletas, de comida, de fiesta, de paseos, de gente, de amor. El puente del 2019 al 2020 estuvo colmado de tanto, que al llegar mediados de Enero y terminar de cerrar el capítulo de vacaciones, me encontré con un nuevo período y una realización de mi yo que desconocía. El primer año de mudanza, de establecernos, de orientarnos, de re-comenzar, de resolver…. había terminado. Dios me detuvo y me pregunto: “¿Ahora sí, ya estás lista para vos reiniciar? No los tuyos, no la casa, no tus tareas… vos hija, vos.” Y después de unos días… de cargar y luego soltar… mi respuesta fue un desesperado “sí”.

Toda mi vida he visto el cambiar de año como un nuevo e importante comienzo, crecí con un sistema educación con un programa escolar que va con el calendario, así que un nuevo año siempre representaba el miedo, pero la emoción de un nuevo grado, de alistar uniforme, mochila, útiles, de prepararme para algo grande que iniciaría. También terminaban las vacaciones en la playa que obligaba a sanar la piel tostada y recuperar energías para pronto compartir con las amistades las anécdotas vividas. Ya de más adulta, he tratado siempre de realmente analizar mi año viejo y proponerme resoluciones claras en el nuevo. Me programo, me enfoco y me dispongo a desarrollarlo. Tiendo a ser muy organizada, a veces pierdo mi balance cuando no logro enfocar mi rutina en mis objetivos de vida. Hace poco compartía con Marcel mis reflexiones y, aunque ambos sabemos que siempre me han servido muchísimo en mi desarrollo personal me hizo la observación que realizaba que mi vida era una lista y que sería bueno la disfrutara un poco más. Ya lo sabía, pero a veces se me/nos olvida cómo.

¿Realmente es malo vivir por proyectos, tener una insaciable energía por servir, crecer y lograr? No. La verdad gracias a eso muchas personas logramos mantenernos enfocados y motivados sin necesidad de esperar que el mundo nos dé lo que necesitamos o queremos. Pero, ¿por qué querer dejar una huella y no dejar que la vida te marque con los pinceles de Dios?

Por miedo. Casi todo lo que nos impide a ser o hacer algo se fundamenta en el miedo. A sentir, a fracasar, a no controlar, a no ser amados, a no ser suficiente, a lo desconocido o a lo ya suficientemente conocido, etc. No importa qué sea lo que hagamos, con quién lo compartamos, de igual manera la vida nos exige exponernos, movernos, decir, hacer, participar… y la vida cansa, a veces confunde y está bien. Es normal. Pero toca tener la claridad de poder identificar en qué momentos nos sentimos agobiados, confundidos, cansados y algo perdidos… toca DETENERNOS.

Recuerdo ya hace unos 6 años tenía una conversación con José Bolaños, amigo y coach. Y me hizo una pregunta, muy sencilla, pero que me movió la vida entera: “Maru, ¿Qué te impide detenerte?… ¿Por qué no?” En ese momento ninguna respuesta mía fue válida para ninguno, pero Dios se encargó de permitir situaciones en mi vida que me ayudaron a entenderla y sobre todo, a apreciar el verdadero valor de dejar de HACER, para poder SENTIR y SER. Tiempo atrás venía haciendo una metamorfosis interna, pero aún así me esmeraba en trabajar en esas tareas personales, más no sólo detenerme a sentir. Este fin de Enero, me tocó no sólo detenerme nuevamente, me tocó aterrizar… Dios me dijo nuevamente “Hija mía, es tiempo de sentir, de SER…” y no podía faltar mi amada Virgencita mandándome sus inconfundibles mensajes de presencia y compañía para ayudarme a cargar, como siempre, mis pesadas lecciones de crecimiento.

Para yo sentirme bien, además de las necesidades básicas, requiero de una alta dosis de visión. En mi vida personal y profesional me gusta tener claro hacia dónde voy, vamos. Claro que consciente que las cosas podrán cambiar porque la naturaleza tiene su proceso orgánico de desenvolverse, pero no puedo vivir sin un propósito claro sobre una o varias cosas. Ya Dios me ha enseñado que no puedo tener el control absoluto de nada, me costó con cruces aprenderlo, pero me gusta seguir teniendo nuevas oportunidades para dejarme sorprender y saberme útil a Dios. No me gusta sentir que sobrevivo, me gusta saber que VIVO. En algunos momentos en los que culmina una etapa tan intensa, el mundo como que nos dice “¿Ahora qué?, ¿Qué sigue?” y podemos responder con prisa retomando una nueva responsabilidad… o aprovechar el gran regalo de la incertidumbre, para trabajar en diseñar junto a Dios eso maravilloso que nos quiere hacer vivir.

a-notebook-and-a-pen

Si sientes que hay mucho de acá con lo que te identificas de alguna u otra manera, te harás la misma pregunta que yo:

¿Por dónde empezar?

Por permitirte ser vulnerable. Por dejarte sentir e identificar qué sientes.

Por reencontrarte con Dios. Vuelve a ir al Santísimo, habla con un sacerdote, medita, acude al Sacramento de la Confesión. Libérate de todo ese peso emocional que cargas para que puedas tener más espacio de trabajar en ti.

Por reconocer que el mundo nunca se detiene y que si no haces un alto, puedes chocar o tu combustible se puede acabar. Siempre es necesario dar mantenimiento a eso que te lleva, tú mismo y tu relación con Dios y la influencia que tiene tu relación con los demás. Sánalas.

Por verte al espejo. Por responderte ¿Qué ves? ¿Te gusta lo que ves? ¿Por qué? ¿Qué quieres, qué te falta, qué necesitas y qué no? ¿Quién quieres ser? ¿Cuáles son tus excusas? Toca ser objetivo y realista y con humildad y esfuerzo nos toca de verdad tomarnos una foto y diagnosticar nuestro estado de vida en cada aspecto de la misma. Yo lo hago con un sencillo ejercicio que tomé de Tony Robbins y medio modifiqué y adapté a un formato más práctico para mí que trato de usar al menos un par de veces en el año. Te lo comparto con gusto al final de este escrito para que, si gustas, lo ocupes también.

Por amarte y reconocerte amad@. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:13. Es momento de tomar decisiones, de continuar, de reorganizarte, de volver a plantearte un proyecto de vida y de, ponerte en marcha. Teniendo claro el dónde estás y dónde quieres llegar, es sólo cuestión de disfrutar la trayectoria. Conversar con quien sea tu persona más cercana te ayudará muchísimo a discernir. Si estás casad@ es indispensable platicar de tus sueños, miedos, dudas e ilusiones con tu pareja. Es importante estar claros de dónde estamos como familia, de realmente qué está bien y qué no para juntos trabajar en llegar a eso, sobre todo para compartir lo que a veces creemos “sólo me toca a mí”.

Por entender que tu vida es la trayectoria y que el destino es el cielo, no tus proyectos que no sabes si estarás con vida cuando tu agenda te diga que llegarás a su meta. Por ello se trata de qué entregas cada día. Detenerte no significa tirar todo y olvidarte del mundo. Detenerte significa hacer una pausa, respirar, sentir, ver con claridad qué y cómo estás viviendo y permitir que el Espíritu Santo te colme de claridad, humildad, visión y nuevas energías. A veces sólo requiere pedir ayuda para tener un par de días libres sólo para estar contigo mism@. Por mucho tiempo trabajé como hormiga incesante, al punto que al salir de mi trabajo realizaba que casi nunca había tomado vacaciones, pero en pocos años me encontré postrada en cama por tantos meses que aprendí que la vida son capítulos y que hay tiempo para todo. Que si Dios me permitía estar en cada uno de ellos era porque sin duda había algo ahí para mi crecimiento y el fortalecimiento de mi fe, pero sobre todo para permitirme amar a los míos y dejarme amar por ellos en ese valioso tiempo que generalmente les quitamos por nuestro incesante y acelerado deseo de lograr y proveer. No tienen idea cuánto me ha costado esa lección y aún no me gradúo, pero cada día me asombra el impacto que tiene mi tiempo y amor en los que más amo.

Como familia entendí que el 2019 estuvo lleno de muchísimos cambios y realizaciones personales y profesionales, pero que el 2020 era sólo la continuación… hay mucho que hemos avanzado, pero aún mucho más por hacer para estar totalmente establecidos. Ej. Recién obtuve mi permiso de trabajo y este año toca ver dónde trabajaré y qué ocupación es la correcta en base a las nuevas necesidades y dinámicas de nuestra familia. Esa decisión condiciona dónde vamos a vivir (pues hemos estado alquilando temporalmente) y por ende, dónde irán nuestros hijos a la escuela (otro cambio más)… ¡otra mudanza! Por un lado sé que, independientemente de nuestras decisiones, la vida nos podrá llevar por caminos totalmente inciertos; pero como padres que ahora somos, también nos pesa que de ellas depende el futuro de nuestros hijos y su estabilidad. Me sentía sumamente ocupada, pero poco productiva. Había perdido mi norte, me dejé envolver por los quehaceres y necesidades de la familia y me olvidé un ratito de mí. Me empecé a sentir cansada y muy frustrada y sólo requirió unos días en cámara lenta, una nueva agenda (que empecé a ocupar la 2a semana de Febrero), reflexión y comunicación para poder aclararme y re-enfocarme. ¡Para poder empezar mi año nuevo!

Las expectativas que muchas veces ponemos sobre nuestro rol en las distintas áreas de nuestras vidas ponen muchas veces una presión totalmente innecesaria, en la propia y en las de los que más amamos.

Si sientes que la rutina está afectándote, que tu rol en tu propia vida y en tu familia, trabajo o comunidad está perdiendo algo de sentido o claridad, no tengas miedo en detenerte, en dejar en blanco unas cuantas hojas en tu agenda, en pedir ayuda o pedir espacio, en “pelar cable” y hacer cambios algo radicales en tu vida por un tiempo para poder tener la oportunidad de trabajar en re-definirte.

Toda maquinaria requiere mantenimiento para seguir funcionando. Todo campo requiere descanso para poder seguir produciendo. Todo ser humano requiere detenerse, atenderse, cerrar un ciclo e iniciar otro en una transición saludable que requiere mucho amor y tiempo. Nadie más lo tiene que entender, sólo requiere que tú mism@ valores su importancia. No es un regalo extraordinario el que te das, es una obligación de vida si realmente quieres continuar dando todo eso que sabes tienes para dar.

¿Cómo va tu “año”? Todos los días es un 1º de Enero. Nadie te persigue, Dios te acompaña.

¡Sé feliz!

 

 P.D. Acá mi tablita de “Autovaluación y Propósito”

Autoevaluacion

Esta tabla presenta los 7 aspectos fundamentales de todo ser humano, los cuales hay que evaluar del 1-10 (10 siendo el puntaje máximo) y con total sinceridad y objetividad otorgarnos el puntaje que mejor describa el cómo estamos en cada aspecto. Este ejercicio no nos define, este ejercicio sólo presenta la “foto” de un momento específico. Es una radiografía. Si el médico no realiza los exámenes, no puede dar un diagnóstico y mucho menos un tratamiento. De igual modo nos toca ver con claridad cómo estamos de forma medible y así saber qué requiere atención y hacia dónde encaminarnos.

En la primera fila (cuadros pequeños) escribe el puntaje que te das a cada uno de esos aspectos en tu vida. El 10 no es lo que el mundo pueda definir como el estado perfecto, el 10 es tu propio ideal. Imagínate si estuvieras en un 10 en cada uno de esos temas, cómo te verías y qué estarías viviendo o haciendo para sentirte tan realizado. Ahora ve tu presente y escribe un número para donde te encuentras, hoy.

En la segunda fila (cuadros medianos) escribe todo lo que estás haciendo digamos que “mal” de por qué no estás en un 10. No son las cosas buenas que estás dejando de hacer, es lo que estás haciendo mal que te perjudica en tu proceso de ser la mejor versión de ti mismo. Ej. Si en AUTOESTIMA (y/o AUTOREALIZACIÓN) pusiste un 7, talvez en esta etapa quisieras poner que has dejado de aprender cosas nuevas o de priorizar tus propias necesidades, etc. En SALUD pudieras poner que estás tomando mucha bebida gaseosa, o pasas sentad@ mucho tiempo, etc.

En la tercera fila (cuadros más grandes) lista todas las ideas que tengas sobre cómo pudieras llegar del puntaje que estás a un 10. Todo lo que tuvieras que hacer para encaminarte a esa cúspide de logro personal.

Te sorprenderás todo lo que puede salir, sé lo más detallista posible, todo cuenta y nada es malo. No te asustes con los resultados ni lo que has escrito, recuerda que eso es sólo tu YO PRESENTE, una radiografía de un momento específico. Eso no te define pero te expone… a ti mismo.

Al final puse unos cuadritos pequeños. Esos son para ayudarnos a enfocarnos pocas metas a la vez. Si queremos de repente cambiar todo lo que no está bien, no lograremos nada… cargar demasiado termina en botar todo. Elige 3 metas en las que te puedas enfocar y cuya realización impacte en mayor medida tu vida. Queda atento a las demás, tenerlas presente te permite irlas abordando una oportunidad a la vez sin poner tanto esfuerzo adicional de tu parte. FÍRMALO, COMPÁRTELO con alguien que te pueda ayudar a mantenerte enfocad@ Y PIDE A DIOS TE AYUDE A MANTENERTE COMPROMETIDO. Vuelve a hacerlo unos meses después (anótalo en tu agenda) y valora cómo va tu vida. El resultado es totalmente único para cada quien.

No te juzgues por un puntaje. Cólmate de gratitud por la oportunidad de trabajar en ti mism@ y darte el regalo de poderte conocer.

Related Posts
Unas vacaciones sin celular

Unas vacaciones sin celular

Recientemente regresamos de nuestras vacaciones familiares de verano, llenas de cascadas de rayos solares e interminables baños acuáticos. Una semana llena de diversión, comida y amor. Este viaje salió de último momento, así que no tuve mucho tiempo de planear. Como...

Mi corazón ya no se viste de azul…

Mi corazón ya no se viste de azul…

Una vez más escribo cuando mis hijos recién toman su bus para dirigirse al inicio de un año escolar, pero esta vez, siento que lo hago con la motivación y obligación de pagar una deuda: a Dios y a Rei. Cuando escribí mi blog al "Sr. Autismo..." les confieso ahora a...

“Life is a Journey…”

“Life is a Journey…”

"Life is a Journey..." Hoy cumplo 40 años y, al abrir los ojos honestamente mi cuerpo se sintió igual, otro día más. Los cambios significativos de dígitos en la edad traen ciertas emociones, ciertas expectativas, ciertas reflexiones. Hace algunos añitos era mi tía...

0 Comments